La inteligencia artificial ha entrado en casi todos los rincones de nuestra vida cotidiana. Cada vez más contribuyentes le piden a ChatGPT que les ayude con su declaración de la Renta. La idea parece razonable: es gratis, está disponible a cualquier hora y no hace falta cita previa. Pero lo que parece un atajo cómodo puede convertirse en el error más caro del año.

La campaña de la Renta 2025 —el ejercicio fiscal 2025 que se presenta en 2026— arrancó el 8 de abril y estará abierta hasta el 30 de junio. Hacienda espera recibir 25,2 millones de declaraciones, un 2,1% más que el año anterior. En este contexto, las advertencias de las autoridades fiscales sobre el uso de la inteligencia artificial para confeccionar el IRPF no han podido ser más claras ni más contundentes. Ignorarlas puede salir muy caro.

 

Quiero saber más: Calendario Declaración de la Renta 2025-2026: fechas, plazos y aspectos clave

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La advertencia oficial: Hacienda dice no al ChatGPT

No es un debate entre tecnófilos y tecnófobos. Es la propia Agencia Tributaria la que ha tomado posición pública y explícita frente al uso de herramientas de inteligencia artificial generativa para hacer la declaración de la Renta.

 

Qué dijo exactamente la directora de la Agencia Tributaria

Soledad Fernández, directora general de la Agencia Tributaria, fue tajante en la presentación de la campaña:

«Con lo que se ha volcado el equipo de la Agencia Tributaria en aportar las mejores herramientas de ayuda y asistencia, no me arriesgaría a hacerla con ChatGPT.»

Las herramientas oficiales —Renta Web, el asistente virtual de la AEAT— están diseñadas para el marco fiscal español, actualizadas con la normativa vigente y supervisadas por profesionales. Un modelo de lenguaje generalista no puede competir con eso cuando se trata de tu dinero y tu responsabilidad legal.

 

La posición de los inspectores de Hacienda

Ana de la Herrán, inspectora de Hacienda, fue directa: «Si usas IA para hacer la declaración de la Renta, se pueden cometer muchos errores, no te puedes fiar.»

Fernando Santiago Ollero, presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos, alerta de un fenómeno que preocupa al sector: contribuyentes que llegan diciendo que «no necesitan revisión porque han pasado su renta por una IA y les ha dicho que está bien.» Esa confianza ciega en una herramienta que no conoce su situación real ni tiene acceso a sus datos completos es, exactamente, el problema.

 

7 riesgos clave de usar IA para tu declaración de la Renta

1. Alucinaciones de la IA: cuando la herramienta inventa normativa fiscal

Las «alucinaciones» son uno de los fallos más conocidos y peligrosos de los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Copilot. Consisten en que la herramienta presenta como verdadera información que es directamente errónea, a veces con gran seguridad y detalle. En un texto sobre gastronomía, una alucinación es anecdótica. En tu declaración del IRPF, puede costarte dinero real.

Imagina que preguntas a ChatGPT si puedes deducirte los gastos de formación como trabajador por cuenta ajena. La herramienta podría darte una respuesta afirmativa citando normativa que no existe o que fue derogada. Presentas la declaración con esa deducción, Hacienda la rechaza, te regulariza y te impone una sanción. El modelo no asume esa responsabilidad. Tú sí.

 

2. Datos fiscales desactualizados

La normativa fiscal española cambia cada año: tramos del IRPF, límites de aportación a planes de pensiones, deducciones por eficiencia energética, incentivos para vehículos eléctricosLos modelos de IA tienen una fecha de corte en su entrenamiento y no se actualizan en tiempo real. Francisco Serantes, coordinador del grupo de expertos en IRPF de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), lo resume: la materia fiscal «cambia muy rápido» y la IA «no se adapta y actualiza correctamente.» Una respuesta válida para la campaña anterior puede ser incorrecta para la de este año.

 

3. Errores de cálculo con consecuencias reales

Una declaración con rendimientos de dos empleadores, ingresos por alquiler, ganancias de fondos y aportaciones a pensiones requiere un procesamiento preciso que los modelos generalistas no garantizan. Serantes añade un problema de consistencia: «Muchas veces depende de cómo le preguntes va a dar respuestas completamente distintas.» Dos contribuyentes con la misma situación fiscal pero que formulen la pregunta de forma diferente podrían obtener resultados distintos. No es una herramienta de cálculo fiscal, es un generador de texto estadístico.

 

4. Riesgo grave de privacidad y tus datos en servidores externos

Para que la IA te ayude con la Renta de forma mínimamente útil, debes proporcionarle datos altamente sensibles: NIF, ingresos anuales, retenciones, situación familiar, propiedades que posees o alquilas, ganancias patrimoniales… Toda esa información sale de tus manos y se aloja en servidores de compañías privadas, en muchos casos fuera del territorio de la Unión Europea. Al introducir esos datos en herramientas públicas como ChatGPT, no tienes garantías claras sobre cómo se almacena esa información, quién puede acceder a ella ni durante cuánto tiempo se conserva; lo que genera un problema serio de cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

 

5. La responsabilidad es siempre tuya, no de la IA

Ante Hacienda, el único responsable de tu declaración eres tú. No importa qué herramienta usaste, si seguiste al pie de la letra las instrucciones de un chatbot o si una IA te aseguró que todo estaba correcto: la firma es tuya, la declaración es tuya y, si hay un error, la sanción también es tuya. La Agencia Tributaria no acepta como atenuante haber seguido el consejo de una inteligencia artificial. Un asesor fiscal tiene obligaciones deontológicas, está colegiado y puede asumir responsabilidad civil por sus errores.

Un modelo de lenguaje no responde ante ninguna autoridad fiscal. Si tu declaración está mal porque la IA se equivocó, pagas tú. Sin excepciones.

 

6. Deducciones que la IA no conoce: autonómicas, profesionales y familiares

España tiene 17 comunidades autónomas y cada una puede establecer sus propias deducciones en el tramo autonómico del IRPF: gastos en gafas y lentillas en Canarias y Murcia, abono al gimnasio en Valencia y Andalucía, deducciones por nacimiento de hijos, por alquiler de vivienda habitual o por cuidado de ascendientes dependientes. La lista es larga, cambia cada año y varía según dónde vivas. Según estimaciones de TaxDown, solo el 8% de los contribuyentes que declaran por su cuenta incluyen correctamente las deducciones autonómicas. Si ya resulta difícil para un humano sin formación fiscal, un modelo de IA generalista entrenado con datos genéricos difícilmente identificará las deducciones específicas de tu comunidad, tu situación familiar concreta y tu actividad profesional. El resultado más probable es que pagues más de lo que te corresponde, o que apliques deducciones a las que no tienes derecho.

 

7. Mezcla de información y contextos erróneos

Los modelos de lenguaje no distinguen entre el contexto fiscal español y el de otros países a menos que se lo indiques explícitamente. Pueden mezclar normativas, citar legislación extranjera como si fuera española, confundir el IRPF con el Impuesto sobre Sociedades o aplicar criterios pensados para autónomos a trabajadores por cuenta ajena. Además, si en una misma conversación has preguntado sobre temas distintos, el modelo puede incorporar contexto previo de forma incorrecta en sus respuestas fiscales. Como advierte Serantes, el uso de la IA en estos contextos requiere un conocimiento previo para «afinar qué se busca y qué te encuentras», un conocimiento que la mayoría de contribuyentes precisamente no tiene.

 

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¿Qué multas puede imponer Hacienda por errores en la declaración?

El régimen sancionador no distingue entre errores voluntarios e involuntarios a la hora de aplicar las consecuencias económicas. Las infracciones leves —base de la sanción inferior a 3.000 euros o sin ocultación— suponen una multa del 50% de la cuota defraudada. Las infracciones graves —base superior a 3.000 euros con ocultación— oscilan entre el 50% y el 100%. Las muy graves, que implican medios fraudulentos como facturas falsas o doble contabilidad, conllevan sanciones de entre el 100% y el 150% de la cuota defraudada. A esto se suman recargos por presentación fuera de plazo: un 1% por cada mes de retraso hasta doce meses y un 15% a partir del año. En la campaña más reciente, Hacienda prevé enviar más de 3,5 millones de avisos a contribuyentes, y casi el 50% de quienes los reciben corrigen su declaración. El cruce de datos es cada vez más exhaustivo.

Si te interesa el tema puedes investigar más a fondo en: ¿Qué pasa si hago mal la Declaración de la Renta? Multas y sanciones

 

Casos reales que debes conocer

El autónomo que confió en la IA para sus gastos deducibles. Un profesional del marketing digital utilizó ChatGPT para calcular los gastos deducibles de su actividad. La herramienta le indicó que podía deducirse el 100% del alquiler de su vivienda habitual al trabajar desde casa, sin matizar los criterios restrictivos que aplica Hacienda a este tipo de deducción. La Agencia Tributaria regularizó la declaración, le exigió el pago de la diferencia y le impuso un recargo. El ahorro que creyó obtener se convirtió en un coste mayor que si hubiera acudido desde el principio a un gestor.

 

Alternativas seguras y recomendadas

Renta Web de la Agencia Tributaria

El sistema Renta Web es la herramienta oficial y gratuita de la Agencia Tributaria para confeccionar y presentar la declaración del IRPF. Incorpora los datos fiscales que Hacienda tiene de cada contribuyente, genera el borrador, permite modificarlo y ofrece asistentes guiados para las situaciones más habituales. El sistema incluye además alertas automáticas que advierten de posibles inconsistencias antes de la presentación. La propia directora Soledad Fernández señaló que la herramienta «es lo suficientemente válida, está lo suficientemente bien hecha como para que no se tenga que acudir a otras.»

Asesores fiscales y gestores administrativos

Para situaciones complejas —múltiples fuentes de ingresos, actividad económica por cuenta propia, operaciones con inmuebles, inversiones en mercados financieros o criptoactivos, situaciones familiares especiales—, la mejor alternativa es siempre un profesional. Los asesores fiscales y gestores administrativos colegiados conocen la normativa actualizada, están al tanto de las particularidades autonómicas y asumen responsabilidad civil por su trabajo. Su coste es, en la mayoría de los casos, inferior al coste de una sanción o de una deducción perdida por desconocimiento.

 

Cómo usar la IA de forma responsable: consultas genéricas, sin datos reales

Si quieres usar la IA como apoyo, hay una forma de hacerlo sin asumir los riesgos descritos: limita su uso a consultas genéricas y nunca introduzcas tus datos personales ni fiscales reales. Preguntar «¿qué es la reducción por rendimientos del trabajo?» es un uso razonable. Proporcionar tu NIF, ingresos y retenciones para que la IA calcule tu cuota es un riesgo innecesario. Como señala Francisco Serantes, la IA puede aclarar «criterios jurisprudenciales o administrativos sobre la deducción de determinados gastos», siempre que el resultado se contraste con fuentes oficiales o un profesional.

 

Lo que está en juego no admite atajos

La declaración de la Renta es el documento con el que el contribuyente certifica ante el Estado su situación económica durante un ejercicio completo. La Agencia Tributaria dispone hoy de más datos y más capacidad de cruce de información que nunca para detectar inconsistencias. Al mismo tiempo, las herramientas de IA disponibles al público general están, según los expertos del sector fiscal, todavía «en pañales» para una tarea tan específica y jurídicamente exigente como el IRPF español.

Las advertencias de Soledad Fernández, Ana de la Herrán y Fernando Santiago Ollero apuntan en la misma dirección: usa las herramientas diseñadas para esto, confía en los profesionales preparados para esto, y no delegues tu responsabilidad fiscal en una herramienta que no la puede asumir.

Si tienes dudas sobre tu situación fiscal, consulta con un asesor o gestor administrativo colegiado antes del 30 de junio. Es la decisión más inteligente que puedes tomar esta campaña.

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